A veces parece que se me escapa el tiempo entre las manos. Que cada vez son más las arrugas del reloj, cada vez son más los besos dados y los días vividos. Miro cosas que creía cercanas y me doy cuenta, por la claridad con la que las veo ahora, de todo el viento que ha soplado desde entonces. De todas las hojas que han caído, de todo lo que yo misma he cambiado. Y no puedo evitar preguntarme cuál será nuestra velocidad de cambio, cuánto tardan las células en morir y ser sustituidas, cuánto tardan mis pensamientos en cambiar de dirección, mis metas en transformarse. Pasa el tiempo y seguimos corriendo por un camino que varía a cada paso que damos... ¿o acaso somos nosotros los que cambiamos a cada paso?
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viernes, 26 de abril de 2013
jueves, 7 de febrero de 2013
Punto de inflexión
¿Qué me impulsó a llegar hasta aquí y por qué no lo recuerdo? He perdido el rumbo, he seguido ciegamente un destino prefijado (por la sociedad, mi ambiente, mis experiencias, qué más da) y ahora me ha soltado de golpe, sin enseñarme antes a vivir, a ser libre, a tomar decisiones, a luchar.
La realidad me ha cogido por sorpresa, como una visita que te pilla con la casa desordenada y la basura sin bajar. Y es que veces llega el momento de mirarse de frente, sentir cómo cada uno de los pasos que has dado en tu vida te ha llevado justo a este instante. Todos los fallos, las equivocaciones, los autobuses perdidos, las renuncias, la gente que no conociste y la que sí, los pasos temblorosos y los firmes, levantarse o no hacerlo, decidirse o rendirse a la inseguridad, seguir un consejo o tu instinto. Todo, todo te ha llevado hasta aquí, en este preciso instante, a leer esto, a escribirlo, a preguntarse, a definirse, a ser. Y ahora, ahora más que nunca, debemos dejar de miramos en el espejo del pasado mientras corremos de puntillas por el presente.
¿Hacia dónde quiero dirigir mis pasos? Es el momento de tomar una decisión, de mirar hacia delante y no volver la cabeza, porque aunque el pasado pueda decirte hasta dónde has llegado, es ciego y mudo frente hasta dónde puedes llegar. Y vamos a llegar lejos, lo sé.
lunes, 14 de enero de 2013
La cotidianidad también es singular
Hoy por fin abro los ojos y veo la puesta de sol como si nunca antes hubiera visto una puesta de sol. Así, el atardecer en sí mismo, sin proyectar esa imagen de atardecer de mi mente. Sin esperar nada, sin entender que el sol es una estrella o que las nubes son vapor de agua. Sólo luz, y una mezcla extraña entre felicidad y melancolía que me revuelve las entrañas.
Abrir los ojos y ver la vida como quien acaba de nacer, sorprendiéndose a cada instante con los hechos más cotidianos. Visitar tu ciudad como lo haría un extranjero, dedicando tiempo tan sólo a mirar y pasear, conocer la historia de cada piedra y cada lugar. Mirar alrededor sin pensar, sin intelectualizar, sin proyectar imágenes preconcebidas, sin juzgar. No dejar que las experiencias pasadas nos nublen la mirada. Volver a sentir la vida como niños, con cierta inocencia y una sorpresa constante.
Abrir los ojos y ver la vida como quien acaba de nacer, sorprendiéndose a cada instante con los hechos más cotidianos. Visitar tu ciudad como lo haría un extranjero, dedicando tiempo tan sólo a mirar y pasear, conocer la historia de cada piedra y cada lugar. Mirar alrededor sin pensar, sin intelectualizar, sin proyectar imágenes preconcebidas, sin juzgar. No dejar que las experiencias pasadas nos nublen la mirada. Volver a sentir la vida como niños, con cierta inocencia y una sorpresa constante.
Recordar el significado de la palabra ilusión, que más parece un animal en peligro de extinción. Ilusión por hacer las cosas que nos gustan, por cumplir nuestros sueños, por enamorarnos, por vivir una y mil veces las cosas que siempre vivimos... y por que todas ellas sigan siendo igual de especiales y no pierdan su brillo. Emocionarnos, y volver a sentir el aleteo de ese pájaro interno que aprisiona el corazón y al mismo tiempo le da calor.
jueves, 26 de julio de 2012
Tu mirada era de niña, tus palabras no lo eran tanto
Te conocí con una camiseta sucia y rota, unas chanclas viejas desemparejadas que te quedaban grandes y arena en los bolsillos. Arena roja, la misma que pisaban nuestros pies y que cubría todo, la misma que volaba y se escondía detrás de mis orejas y de tu cuello.
Tú, que viste en mí a través de todas nuestras diferencias. Me regalaste tu risa y tu cariño, me enseñaste a valorar lo mucho que nos unen a todos las sonrisas. Seguramente no nos volvamos a ver, pequeña de piel oscura, pero ten seguro que guardaré tu recuerdo en algún lugar muy dentro de mí. Guardaré siempre la admiración con la que brillaban tus ojos, la mirada penetrante con la que me despediste mientras susurrabas "no me olvides, por favor"...
En tu pequeño pecho cabía África entera, cabía yo. Tú me enseñaste lo grande que es este órgano que muchos llaman corazón, tú, que tendrás siempre un hueco en él.
A mi pequeña niña africana
domingo, 29 de abril de 2012
Espíritu libre
Ayer supe que te ibas. Que dejabas la ciudad, el país, qué más da. Lo dejabas todo, a mí, sin tus brazos. Siempre fuiste un espíritu libre. Nunca te gustaron las cadenas y aunque de sonrisas son las de aquí no dejan de parecerte pervertidas ataduras del alma.
Aunque no lo creas, yo te entiendo. Aunque no lo creas, yo siento tu lucha interna muy dentro de mí. También es mi lucha, al fin y al cabo. También es por mí que te vas y que al mismo tiempo te duele marchar.
Me dijo Iván que no te irías llegado el momento, que lo decías de boquilla. Pero yo sé que lo harás. Lo harás sin avisar a nadie, nunca te han gustado las despedidas. Al principio mandarás postales y poco a poco olvidarás lo que te unía aquí, volverás a ser libre. Y vivirás por los dos, en libertad, vivirás por mí.
En un abrazo quise darte más de lo que yo tenía.
En un beso, más de lo que yo podía soñar.
sábado, 14 de abril de 2012
Manzanas y reflexiones
Tengo un corazón de manzana secándose en mi mesa desde hace varios días. Antes jugoso, grande, tierno. Ahora arrugado, encogido, oxidado. Una semana, quizá menos. Sólo ha sido un descuido. Me olvidé de tirarlo, tenía otras cosas en mente. Y es cierto que en ocasiones pensé en levantarme y recoger la mesa pero se quedó siempre pospuesto a un futuro indefinido.
Puede que sea ingenuo, pero creo que a todos los corazones les pasa lo mismo. Se quedan descuidados, se marchitan, se afean y resulta difícil quitar esa capa de óxido. El de una manzana tarda una semana en secarse por completo, el de una alcachofa es algo más resistente, o eso me han dicho.
No sé, el caso es que ahora no soy capaz de tirar un corazón que se parece tanto al mio. Creo que lo plantaré en tierra, quizá todavía pueda germinar. Quizá crezcan manzanas de corazones resistentes. Quizá me haga yo más fuerte.
domingo, 8 de abril de 2012
Espontaneidad sobre el asfalto
El motor del coche ronronea sobre la carretera. Tus manos en el volante y la mirada fija en la distancia. Yo aprovecho para curiosear la música de tu mp3. No puedo evitar dejar escapar una sonrisa, todas tus canciones hace algún tiempo me habrían parecido una basura, ahora me encantan. Tú lo sabes y sonríes también. Escojo una carpeta al azar y subo el volumen. Estamos en una carretera vacía pero tocas el claxon. Sí, yo también siento que mis pies se mueven dentro de las zapatillas. Cierro los ojos y me palmeo la rodilla al ritmo de la música, tú me imitas y golpeas el volante... espero que no hayas cerrado también los ojos... aunque no importa, no hay ningún otro coche, la carretera es tan nuestra como este momento. La música cambia bruscamente. Abro los ojos mientras tu disimulas mirando por la ventana. Siempre pasas las canciones antes de que acaben para hacerme de rabiar. Intento gruñirte pero me quedo en un patético grito entre risa y enfado. Te ríes. Me río.
miércoles, 21 de marzo de 2012
Desorientada
Se despertó pensando que era verano y hacía sol. Animada, comenzó a
hacer planes mentalmente, sonriendo a ratos cuando le asaltaba la idea
de estar de vacaciones y disponer del tiempo que quisiera. Se levantó de
un salto y abrió la ventana, hinchando los pulmones con lo que suponía
que sería una fresca brisa estival. No fue así. El frío le heló las
orejas y la nariz, obligándole a cerrar rápidamente la ventana. La ciudad
se encontraba todavía oscura, únicamente iluminada por la fina capa de
nieve que recubría coches y aceras. El cielo nunca fue tan gris, tan opaco y tan gris, como
el grafito de un lapiz... No, definitivamente no era ni verano ni hacía sol.
Contempló
entonces la mesa de su habitación, completamente desbordada de libros y
apuntes. No, tampoco estaba de vacaciones.
sábado, 18 de febrero de 2012
Entre ficción y realidad
Recuerdo que una vez me preguntaron si escribía siempre sobre mí, o sobre mi vida, si todos esos besos de tinta los había dado y recibido, si ese dolor lo había sufrido. Sencilla pregunta de difícil respuesta. Hay quien dice que todo escritor (o aprendiz, en mi caso) escribe sobre sí mismo, colocando en diferentes personajes e historias aspectos de su persona, de su pasado, de sus pensamientos, ideas y sentimientos.
Sin embargo, no creo que esto suceda en mi caso. Puede que todavía me quede mucho por aprender en este abrupto y mágico mundo de las letras. Puede que me fíe demasiado de Gabriel García Marquez y crea, como él, que el escritor escribe para explicarse a sí mismo lo que no se puede explicar. O puede que, simplemente, me guste demasiado inventar. Al fin y al cabo, como una vez me dijo un amigo "soñar es sentir lo que la vida no te deja vivir"... puede que suceda lo mismo con la escritura, quién sabe.
Yo, que vivo todo lo que cuento, pero nunca cuento lo que vivo... (¿o sí?)
domingo, 8 de enero de 2012
Curioso lenguaje el de las sílabas
Siempre he tenido un insalvable problema con sinalefas, diptongos e hiatos. Sí, tan insalvable era el asunto que aunque de pequeña mi sueño era ser poeta me quedé jugeteando de por vida con la prosa. Tan insalvable, que nunca me había dado cuenta del gran problema de los sentimientos y el lenguaje. Pero hace poco un amigo, un amigo poeta (de los que amaestran letras y hacen malabares con acentos y sinalefas) me enseñó alguno de los misterios ocultos de las sílabas. Y así algunas palabras se tiñeron de nuevos colores ante mis ojos: teo-dio, te-quie-ro. Más largo sin duda este último, en letras y en sílabas. Deduje por tanto que era más sencillo odiarte que quererte. Fíjate, quién me iba a decir a mí que hasta el lenguaje jugaba en nuestra contra...
Y pensar que a veces tonterías como esta son suficientes para borrar historias que aún no han sido escritas.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Multipolaridad
Dicen que tengo varias personalidades, y que por tanto no tengo ninguna. Puede que sean ellos los que no tengan personalidad y por ello sientan la irremediable necesidad de ir molestando a los demás, para intentar llenar ese vacío que tienen en el alma.
Me ha dicho el gato negro de la esquina que es porque tienen envidia, que ellos no tienen personalidad ninguna, y yo voy por ahí con "varias". Ha, él sabrá, que le pasa lo mismo con sus siete vidas... Mientras él puede ser todo lo gato y todo lo intrépido que quiera, aquí nosotros sufrimos intentando defender nuestra única y efímera existencia...
domingo, 16 de octubre de 2011
Por fin el desorden
Porque en la vida no todo es siempre blanco o negro, que en realidad no lo es nunca. Dicen que se parece más a una gama infinita de grises... Quizá sea cierto, pero yo no paro de preguntarme por qué se eligió el gris, prefiero pensar que no hay color que ilustre nuestras vidas, que no es posible escoger ninguno. Prefiero pensar que cada día es diferente, y que podemos pintar este abstracto lienzo con todos los colores del universo, incluso con aquellos que no conocemos. Así, sin tantas ataduras, podremos hacer todas las mezclas imaginables, creando nuevos sentimientos y nuevos tintes. Al fin y al cabo, todos somos un poco artistas.
Sí, hoy veo la vida del color de tus ojos...
y tengo aquí a mi lado un lienzo en blanco para llenarlo de ti
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sábado, 10 de septiembre de 2011
Nada se salva
Todo cabe en ti. Todo cabe en tu cuerpo.
Todo se esconde en alguna parte de tu ser.
Todo, muy profundo bajo tu piel.
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A mi pequeño monstruo insaciable,
que en cuanto abre la boca ya nada queda a su alrededor...
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Todo se esconde en alguna parte de tu ser.
Todo, muy profundo bajo tu piel.
A mi pequeño monstruo insaciable,
que en cuanto abre la boca ya nada queda a su alrededor...
[Apenas sangre seca y los últimos rayos de una luna que ya se comió]
domingo, 26 de junio de 2011
Así soy yo
Siempre que puedo ando descalza. Y no soporto que me digan que así cogeré un resfriado. Me encanta comer pepinillos directamente del frasco, llorar cortando cebolla y el queso semicurado. Me encanta beber la leche a morro y el olor que desprende el horno al cocer un bizcocho. Me encantan los dúos de piano. Y por supuesto, me encantas tú.
¿Sigues pensando que no me dejo conocer?
¿Qué más quieres saber?
viernes, 24 de junio de 2011
Es díficil decir quién empezó
Y pese a todo... siento que te debo disculpas...
Quizá sea eso lo que me dé más rabia. No saber dejarlo pasar. Sin que me importe lo pienses o sientas. Quizá sea eso lo que provoca el nudo de mi estómago. No poder [simplemente] dejarte marchar.
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viernes, 27 de mayo de 2011
Caza de sueños
Obligatorio leer con música
Quiero no saber previamente qué caminos debo recorrer, quiero sumergirme en un mar de posibilidades e ideas, dejándome rodear por todas ellas. Escucharlas, imaginarlas, sentirlas, vivirlas. Puede que no encuentre nunca el "camino correcto" que otros desesperadamente buscan, pero me encontraré a mi misma. Encontraré gente que, estando igual de "perdida", ha aprendido a reir, amar, soñar y sonreír todos los días. Que es feliz, feliz porque no persigue nada, sino que atrapa las oportunidades con las manos cuando éstas pasan a su lado. Porque los sueños nos rodean... Y muchas veces pensamos que tan sólo uno de ellos podrá traernos la felicidad, y en ese empeño es cuando nos volvemos ciegos. Ciegos e incapaces de ver a nuestro alrededor todas las posibilidades que nos envuelven, que posiblemente sean igual de buenas.. o incluso mejores.
No te cieges. Aprovecha. Vive. Disfruta. Ríe. Sueña.
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martes, 17 de mayo de 2011
miércoles, 30 de marzo de 2011
Huiré por no saber quererte
No esperes de mí los abrazos y sonrisas que acompañan al adiós. No me gustan las despedidas, ninguna de ellas, por tonta que sea. Lo más probable es que me dé la vuelta murmurando alguna palabra y salga corriendo en dirección contraria, dejándote a mis espaldas con el cuerpo inclinado hacia delante y los besos preparados.
Pararé y me daré la vuelta, saludaré con la mano rápidamente, pensando en lo cobarde que soy, en cómo me gustaría saber decirte que éste adiós no es uno cualquiera, que éste es para siempre... Y sin embargo callo y sigo corriendo. Cobarde.
martes, 22 de febrero de 2011
#
Tú serás un lobo hambriento, pero yo no soy Caperucita
No lo olvides. No [me] confundas.
Que ni la realidad es un cuento de hadas
ni yo tuya, ni nada.
sábado, 27 de noviembre de 2010
Con tacones [invisibles]
Y hoy te sientes con ganas de mostrarle al mundo tu sonrisa y tu vitalidad , de hacerte notar. Hoy te sientes con ganas. Te arreglas y te cambias, te pones guapa. Te vistes con tacones y falda. Y sales de casa con la seguridad brillando en tu mirada. Hoy puedes con todo, y quieres que te vean, quieres por un día sentirte valorada.
Sin embargo el mundo no se siente como tú, no hoy. Los días encerrada en casa han hecho mella y pareces olvidada. Nadie responde a tus llamadas. Se hace de noche y sientes el frio colándose en tus medias. Nadie con su risa te reconforta, hoy nadie está dispuesto a dedicarte su tiempo. Hoy estas sola. Nadie te hace sentir importante ni guapa. Y tú te sientes ridícula con tu falda, y la estiras con las manos mientras vuelves a casa. No ha sido más que un paseo, sola. Y te quedas mirando fijamente tu reflejo en algún cristal, que te devuelve una media sonrisa melancólica. Y así, mirándote al espejo, piensas en dónde cojones se han metido tus ganas de mostrarle al mundo tu valía. ¿Dónde ha quedado aquello? ya no sientes más que tus manos heladas. Un sábado por la noche y estas sola en casa. Desplomada en la cama, con tacones rojos y falda.
Quédate conmigo
aquí