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miércoles, 15 de mayo de 2013

"El tiempo no pasa, da vueltas en redondo"


Nos movemos en un ambiente con el aire muy viciado, espeso, desgastado. Un ambiente donde las relaciones han dado muchas vueltas, círculos concéntricos cada vez más pequeños que te van dejando atrapado en el centro.
Las mismas dudas, los mismos miedos, los mismos protagonistas en una historia diferente pero igual, en un contexto diferente pero similar, con relojes asimétricos, edades dispares, estaciones diversas... pero un mismo aire enrarecido.
Y aún así conseguimos mimetizarnos en esa estabilidad inestable (pero predecible) de la misma forma que la rechazamos por interponerse en nuestro camino, entre nosotros y ese concepto abstracto que tiene un niño de libertad. Libertad para alejarse sin dañar a nadie, sin ser juzgado, sin ser reprochado... Pensar únicamente en tus pies por un momento, en lo lejos que serían capaces de llegar si el crecer y el vivir fuera una cosa que hacer en solitario. Llevar los ideales a un extremo, por qué no? Abrir los pulmones a otro aire, otro que no esté tan igual, tan encendido, tan lleno de nosotros.
Quitarnos esta sensación de que todo acaba de terminar y que a la vez no ha empezado, que volvemos una y otra vez sobre lo mismo, que es inútil ponerle distintas palabras, que a veces la manera más fácil de ayudar a los demás es dejar de pensar en ellos, dejar de actuar como crees que les gustaría que actuaras, pensar en ti mismo, preocuparte por no quedar demasiado encerrado en conflictos que no son tuyos, preocuparte por soñar, soñar tan fuerte que se rompa la realidad...

martes, 18 de septiembre de 2012

Pensaba que según pasara el tiempo me dejaría de doler tanto esta distancia que ya no se cuenta en horas sino en relojes rotos. Pero he descubierto ahora que nada de eso me dolía por reciente, sino por su aparente incoherencia. ¿Qué pasó? o lo que es más importante, ¿por qué pasó? Acaso fue la forma en que esta primavera dio paso al verano, sin tregua, sin aviso. Sol a plomo sobre unas flores demasiado jóvenes, delicadas, que no tardaron en marchitarse... 
Háblame de nuevo, aunque sea sólo un momento, el tiempo suficiente para despedirme. Por favor, quiero entender tu marcha, el porqué de las mentiras. Quiero decirte que te voy a echar de menos, aunque ya no te importe. 

Me duele esta frialdad, y es que esa vana esperanza de que todo vuelva a ser como antes, ese animal herido alimentado únicamente por los recuerdos, se niega a acostumbrarse a que desvíes la mirada y termines rápidamente la conversación con alguna escusa. Y es que ahora las cosas que no sabes o de las que no quieres hablar son un océano inmenso que parece habernos borrado para siempre. Ahora me sobra un poco de todo lo que era tuyo y a la vez me falta todo eso que eras tú.



miércoles, 22 de agosto de 2012

Nadie vio más allá de su cuerpo

Tenía algo que decir, siempre lo supe. Tenía algo que decir y nunca lo dijo. Yo sentía cómo luchaba ese pájaro nervioso en su pecho, sin llegar a pasar de su garganta a su boca ni sus labios. Esos labios rojos que temblaban siempre nerviosos, tratando de encerrar mayor verdad de la que nunca dejaron escapar. Esos ojos dulces, tan profundos e impenetrables, que miraban angustiados como pidiendo el tiempo y el silencio necesario para revelar el secreto que guardaban. Nunca nadie se lo concedió. Ella, que sufrió y escuchó pacientemente todas las desgracias ajenas, nunca pudo decir aquello que retenía con tanta fuerza bajo sus párpados.

Ella tenía algo que decir. Tenía algo que decir y nunca lo dijo... Al fin y al cabo, ¿quién dedicaría ni un minuto de su tiempo a escuchar a una simple puta de ciudad?

lunes, 21 de mayo de 2012

Mataré los monstruos por ti

Te dejas comer. Te estás dejando comer. Lo puedo ver. Tú también lo sabes pero no entiendes el problema y me dices que ahí dentro se está caliente y huele bien. Y yo que tonta dándote mi mano y tirando fuerte para intentar sacarte de esa garganta tan dulce por la que resbalas. El problema no es ahora sino después, intento decirte, cuando quieras ser tú misma y ahí dentro no puedas moverte bien. Cuando descubras que sólo has sido un bocado más, que nunca te sentiste especial por ser la maravillosa persona que eres, sino simplemente por ser el centro de atención de esa atractiva garganta por la que te dejas caer. Y la atención, como otras cosas, se desvanece. Nadie mejor que tú sabe lo que duele depender tanto de ella.

Asientes, pero no me entiendes. Yo sigo estirando la mano, aunque no consigo nada, desgastarme, agujetas en el brazo y en el alma.

domingo, 19 de febrero de 2012

Costuras

La vida no entiende de delicadezas, la vida pasa a bandazos. Y a veces chocas y te rompes. Es entonces cuando el amor hace de pegamento, de hilo y de aguja, cosiéndote y arreglándote con dolorosas punzadas.


A ella le faltaba amor en cada una de sus costuras, por eso se rompía en pedazos cada vez que soplaba el viento. 


La voluntad no basta para unir piezas. Para ello no hay nada mejor ni más fuerte que los sentimientos... [por desgracia]



domingo, 12 de febrero de 2012

Game over

Sólo quiero cargar la partida que guardé antes de conocerte


Que alguien me diga como se resetea el corazón,
cómo se rebobinan la vida y los sueños.


jueves, 8 de diciembre de 2011

Kamikaze

Ella estaba siempre cruzando de un lado para otro la línea que separa la valentía y la temeridad, y aquella tarde pareció querer demostrarlo. Sentada en el suelo con una de tus viejas camisetas (aquellas que llevaban años olvidadas en su armario), se enterró en todas las cartas y postales, en todas las fotos, las sonrisas y los olores que todavía guardaba de ti.
Abría despacio los sobres y desdoblaba papeles con cuidado, como si quisiera que éstos apenas percibieran su presencia y su roce. Las letras le dolían clavándose en su pecho, las palabras perdían todo significado para convertirse en aguijones en sus párpados, que comenzaron a sangrar recuerdos. Sus manos se movían cada vez más y más rápido a través de la tinta seca de tus manos. Se tragó los besos con los que te despedías y los silencios suspendidos en una línea de teléfono. Te tragó entero, con todos tus recuerdos.
Fue sólo entonces cuando lo vio todo con claridad. No pudo evitar reírse de sus lágrimas. De no haber entendido nunca el verdadero significado de aquellas largas cartas que no decían nada y sugerían mucho.
Se dio cuenta de que en realidad esa herida había cicatrizado mal desde el principio. Que le había quedado esa gran marca enorme que provocaste y que la acompaña siempre a todas partes.
Ahora sólo piensa en destrozarse por completo a si misma con tal de que no se distinga tu marca entre las demás, con tal de respirar sin notarte aún clavado en su pecho.

Puede que incluso llegue a curarse del todo en algún momento, sin cicatrices, recuerdos ni estupideces. Puede también que cuando te haya borrado de su cuerpo y su memoria se sienta sola y abandonada.... Quien sabe, siempre fue un poco kamikaze.


domingo, 6 de noviembre de 2011

Le sobraba amor e ingenuidad a partes iguales

Después de beber un gran chocolate caliente a pequeños sorbos, se maquillaba y vestía de gala. Lo mismo todas las mañanas. Se sentaba en el sofá con las piernas cruzadas, juntaba las manos en el regazo y esperaba. Esperaba. Esperaba. Te esperaba.
Cuando daba medianoche el reloj de la cocina, siete perlas saladas rodaban por sus mejillas. Una por cada año que llevaba esperando[te]. Se cenaba sus propias lágrimas y se cobijaba debajo de una ducha de agua fría. Y así, con el rimel formando negros surcos en sus pómulos, se iba a la cama.
Y si alguien cree que por fin descansaba, se equivoca. En sueños es cuando con más fuerza te aguardaba y te imaginaba.


Ya de niña resultó siempre muy crédula
pero se equivocó desde el principio...
En vez de creer en si misma,
quiso creer en príncipes y cuentos de hadas.
Quiso creer en ti, que no existes.


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domingo, 30 de octubre de 2011

Suicida sentimental

Aguó el té hasta volverlo transparente, más o menos el mismo cambio que habían sufrido sus ojos y sus labios, y que sufrirían meses después su pelo y sus manos...


No hizo caso a nadie. 
Siguió amando, sin mirar los espejos
en los que se iba difuminando su reflejo.
Desapareció, acabó absorbida
por ese agujero negro que eras tú.





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miércoles, 12 de octubre de 2011

Alcohol y sueños rotos

- Otro whisky doble, por favor- musitó dejando el vaso vacío en la barra.
El camarero la miró fijamente mientras abría la botella. No llevaba más de veinte minutos allí y ya había bebido por todos los alcoholicos del bar. Le brillaban los ojos a través del cabello revuelto, a través de las sombras oscuras de sus párpados. Llevaba un jersey demasiado grande para ser suyo, que dejaba a la vista unas escuálidas rodillas que no podía dejar de mirar... era la forma en que sus prietos muslos se perdían por debajo de la tela lo que tenía algo de salvaje y dulce al mismo tiempo.
Dejó caer el alcohol en el vaso. Antes de que ella estirara la mano para llevárselo a los labios él lo retuvo -Oye, si tu propósito esta noche es beber hasta perder la conciencia, antes deberías....-
-Eh, te he pedido que me sirvas, no que me psicoanalices ni me des consejos. Hace tiempo que dejé de ser una niña que necesita cuidado constante- interrumpió ella, lanzándole una mirada agresiva.
-... antes deberías pagar, son las normas del bar- continuó él sin poder evitar una media sonrisa.


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domingo, 9 de octubre de 2011

Vacuidad

Dicen que hay gente que no tiene alma. Y yo me digo "y aun así viven, aun sin alma...". Es lo único que me da ánimos. La posibilidad de que algún día pueda volver a vivir.

Yo, que perdí 21 gramos cuando te fuiste.


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martes, 19 de julio de 2011

Se dejó llevar por los recuerdos

Sentada a oscuras en un rincón de su habitación, descalza, acariciaba con las puntas de los pies el frío suelo. En una mano sostenía una taza de leche bien caliente, como a ella más le gustaba. En la otra, un pedazo de chocolate negro y amargo, que mordisqueaba distraída.
En un viejo aparato de música sonaba una de sus canciones favoritas. Se dejó llevar por cada nota, cada acorde, saliendo por un momento de esa oscuridad en la que se hayaba, sintiendo como hasta su propio pulso se acompasaba al de la canción. Poco a poco las notas fueron desapareciendo y todo quedó en silencio, pero ella no salió de su trance. En las manos la leche se enfriaba.


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sábado, 9 de julio de 2011

Ellos

Sus ojos ya no dicen nada, ya no tienen ese brillo cálido tan especial. En su mente sólo quedan malas intenciones y dolorosas palabras expresadas con rabia. Ya no hay amor en sus labios ni caricias en sus brazos... Ya no les queda esperanza, en silencio expresan su miedo, miedo a la soledad de una habitación vacía, a la melancolía de cuatro paredes demasiado frías...

Y tú sólo puedes mirar, mirar cómo se destruye el sueño de una vida compartida. Ya no quedan lágrimas en tus ojos ni sonrisas en tu boca. Tu mundo se vuelve inexistente y tú invisible con él, para los demás eres indiferente y apenas si te importa... Sólo quieres desaparecer repentinamente, tal y como hicieron los lazos que los unían a ellos dos, desaparecer...

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domingo, 5 de junio de 2011

Tristeza, olvido y sal

Y acababa todos los días derrumbada en una playa solitaria. Y es que cuando no se tiene más compañía que el dolor ni más luz que las estrellas, el único sitio que no cierra es el mar...


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miércoles, 25 de mayo de 2011

Quizá debamos desistir

Se ha agotado el tiempo, y con él nuestro momento. Tuvimos un pasado eterno en el que creímos conocernos. Ahora apenas si luchamos por recuperar los sentimientos, por volver a las caricias y los besos.. qué ingenuos...
Han pasado varios años y tus palabras siguen sin recuperar su significado, ya ni expresan ideales ni sentimientos. Apenas cosas banales, que cómo está el tiempo o cómo van los exámenes y las clases. Y yo te miro y respondo, siempre lo mismo, porque... qué te voy a contar, si me miras sin mirarme y me escuchas sin entenderme? respondo desesperanza en una exhalación, que qué noche tan fría, que me he vuelto a olvidar el abrigo. Pero tú ya no te acercas como entonces, ni echas tu brazo sobre mis hombros. Tu aliento ya no calienta mi corazón, ni tus apremiantes susurros se deshacen en mis labios... Porque la impersonalidad de nuestras palabras agranda esta distancia con cada mirada y cada  [falsa] sonrisa...


Si, qué tal el trabajo... Parece que ha empezado a llover.

Alaan... la shai


domingo, 1 de mayo de 2011

Aquí vuelve la apatía.

Ya no le guardo ese rencor profundo de entonces, ya no tengo [tanto] miedo a la soledad, ni tampoco a mis lágrimas... Simplemente dejo que vuelva, con ese olor tan característico suyo, de sal y tierra mojada. Simplemente, con esa extraña mezcla de sentimientos entre añoranza y melancolía, como quien aguarda a un viejo conocido, como quien espera las caricias que debió de recibir de niño.

Y aquí vuelven las horas vacías. Y las nubes y la lluvia. Vuelve el escozor en el pecho y el lamento de perros aún más solitarios que gimotean arañando puertas. Quizá yo también debiera aullar para llamar tu atención, pero en lugar de eso devoro chocolate y suspiros para hacer olvidar a mi cuerpo esos mordiscos que no te termino de dar... esa distancia que separa nuestros ombligos y no consigo estrechar... y pensativa me vuelvo a humedecer los labios buscando sabores que solo tú me puedes regalar.

 .

domingo, 3 de abril de 2011

Ojos tristes que no perdonan


Cuando ya nos habíamos acostumbrado a ese vacío de su silla, al silencio de las mañanas cuando nadie encendía la radio, a la ausencia de gritos y discusiones por quién sabe qué... Cuando ya habíamos asumido que él seguiría siendo la sombra densa y asfixiante que ahogaba nuestro ánimo [por mucho que ya no estuviera presente]... Cuando conseguimos dejar de culparnos mutuamente por no poder evitar esa extraña felicidad que provocaba su ausencia... Entonces, entonces fue cuando volvió. Nadie dijo nada, todo volvió a ser como antes. O eso quisimos creer. Las sonrisas nunca se recuperaron de aquel portazo furioso, de aquel soplo helado de profundo odio. Tus ojos ya nunca volvieron a brillar como antes. Y yo no fui capaz de soportarlo... 

¿Con qué derecho se metía de nuevo en nuestra casa, quitándonos la libertad con esa complacencia suya tan enfermiza?



sábado, 27 de noviembre de 2010

Con tacones [invisibles]

Y hoy te sientes con ganas de mostrarle al mundo tu sonrisa y tu vitalidad , de hacerte notar. Hoy te sientes con ganas. Te arreglas y te cambias, te pones guapa. Te vistes con tacones y falda. Y sales de casa con la seguridad brillando en tu mirada. Hoy puedes con todo, y quieres que te vean, quieres por un día sentirte valorada.

Sin embargo el mundo no se siente como tú, no hoy. Los días encerrada en casa han hecho mella y pareces olvidada. Nadie responde a tus llamadas. Se hace de noche y sientes el frio colándose en tus medias. Nadie con su risa te reconforta, hoy nadie está dispuesto a dedicarte su tiempo. Hoy estas sola. Nadie te hace sentir importante ni guapa. Y tú te sientes ridícula con tu falda, y la estiras con las manos mientras vuelves a casa. No ha sido más que un paseo, sola. Y te quedas mirando fijamente tu reflejo en  algún cristal, que te devuelve una media sonrisa melancólica. Y así, mirándote al espejo, piensas en dónde cojones se han metido tus ganas de mostrarle al mundo tu valía. ¿Dónde ha quedado aquello? ya no sientes más que tus manos heladas. Un sábado por la noche y estas sola en casa. Desplomada en la cama, con tacones rojos y falda.


viernes, 5 de noviembre de 2010

...

Cuando las lágrimas ya no te dicen nada, deberías empezar a plantearte si se te han secado los ojos o se te ha secado el alma.



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lunes, 25 de octubre de 2010

Sin nada más que decir

Releo todo lo que escribo y no añado nada. No es porque no tenga nada que mejorar o corregir, sino porque lo que leo me sume en una profunda melancolía, en esa amarga alegría con la que recuerdo los momentos que esconden los escritos.
Suspiro... enmucede mi alma, y me quedo (de nuevo) sin palabras [...]