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sábado, 24 de marzo de 2012

Dilatar un tiempo vacío

Él tenía el poder de parar el tiempo. Lo detenía cuando le venía en gana y lo ponía en marcha cuando se cansaba de la quietud y la soledad. De joven ésto le había proporcionado la consideración de genio superdotado por sus inmejorables resultados académicos (podía parar el tiempo en un examen, sacar los apuntes, mirar al de al lado, tomarse un tiempo para pensar...). Le consideraban también impredecible por su forma de aparecer o desaparecer repentinamente e incluso le creían fantasioso y lleno de imaginación, ya que alguna vez intentó explicar su extraño poder y nadie le tomó en serio.

Él, de joven, era capaz de casi todo. Pero de mayor se dio cuenta de que, al contrario de lo que mucha gente (incluso él mismo) pudiera pensar, esta peculiaridad suya en vez de prolongarle la vida se la había quitado. Había acabado ahogado por unas características que otros le habían atribuído y no sentía suyas. Él, a sus años, no había podido descubrir cuál era su verdadera forma de ser y actuar, no había vivido de acuerdo consigo mismo. Pero lo peor de todo, lo que verdaderamente le hacía sufrir, era no haber sido amado, ni haber podido amar. Había tenido en sus brazos todos los cuerpos firmes de jóvenes mujeres, pero nunca había conocido el peso ni el color de sus corazones. Su poder de parar el tiempo le había convertido en un mero cuerpo errante, vacío de cualquier sentimiento excepto el miedo.



Anoche, nostálgico en su cama solitaria, decidió empezar a vivir por primera vez, decidió no volver a usar su extraño poder. ¿Qué gracia tiene acaso vivir en un mundo estático, sin nadie que viva contigo, sin sonrisas ni besos ni amigos?




jueves, 9 de febrero de 2012

Arte

El músico respiró hondo, cerró los ojos y se estiró la chaqueta. Como en un sagrado ritual abrió la funda de su clarinete, sacó el instrumento de oscura madera y lo afinó con sumo cuidado.
Aquel joven solista volvió a respirar hondo, estiró los brazos, sopesó el instrumento con una mano. Codos alineados, los dedos tensos y flexibles sobre los anillos y llaves del clarinete. Llegado el momento el público dejó de aplaudir y observó atento. El joven intérprete cogió aire y comenzó a cantar.


Dedicada a un amigo clarinetista, que encuentra siempre la forma de sorprenderme.

sábado, 4 de febrero de 2012

Madrugadas de amor y té

Lo del té no sé de dónde lo sacó, pero empezó a ser una tradición impuesta a las tres menos cuarto de la madrugada. No faltaban los detalles ni los sentimientos, y lo preparaba todo con mucha antelación. Varias horas antes se remangaba, se colocaba el mandil y comenzaba a amasar harina, batir huevos y derretir mantequilla. Mezclaba todo con mucho, muchísimo, cariño. Como quien acaricia a un pájaro herido, como quien besa a un niño. Horneaba galletas y bizcochos a un fuego suave, muy suave, como el soplo cálido de una hoguera en pleno invierno. 

Lenta, muy lentamente se cocían las galletas, y nosotros hacíamos el amor en la cocina. Nos quedábamos sentados frente al horno, yo acariciándole el pelo y quitándole con besos los restos de harina de sus mejillas. Y así, sin soltarme la mano, ella calentaba el agua en una tetera roja.

Entonces abría el horno con infinito amor y sacaba varias bandejas de acalorados sentimientos. Compartíamos el té, los dulces y los besos igual que compartíamos el sexo y el sudor. 

...la tetera burbujea en fa menor todas las noches a las tres menos cuarto de la madrugada.



 

miércoles, 11 de enero de 2012

Amante del desorden y los defectos

Y aunque seguía admirando la mirada de aquel chico, sus sentimientos cambiaron de repente, sin saber muy bien porqué. Quizá fue su habitación lo que la desagradó hasta tal punto, o su forma de presentarla; "perdona el desorden", cuando el único rastro de movimiento y vida se concentraba en el lápiz que descansaba sobre la mesa. Se respiraba de hecho una agobiante quietud en aquella habitación. Quizá fue eso lo que la espantó, esa sensación de estabilidad que emanaba de la estancia. Y no sólo de la estancia, él entero olía a equilibrio y permanencia. 
Puede sin embargo que fueran los libros de la estantería, que no eran más que aquellos que mandan en la escuela y algún que otro tomo viejo de la universidad. Y sí, como decirlo, le molestó que ninguna camiseta andara tirada por el suelo, que no hubiera arrugas en su colcha ni CDs esparcidos sobre la mesa. Era asombroso al mismo tiempo; nunca había conocido a nadie que tuviera ordenada hasta la papelera. Quién sabe, quizá no hay que buscar tantos detalles, quizá fue sólo la mirada grave que puso mientras ella observaba la habitación, en la que parecía querer ofrecerle esas [odiosas] cuatro paredes. 

Es difícil saberlo. El caso es que ella sintió que algo se apagaba dentro de su pecho y, aunque esa tarde siguió sonriendo, su corazón comenzó a odiarle por no ser un poco más imperfecto.



viernes, 23 de diciembre de 2011

De profesión: sonriente

Nunca supe dónde escuchó que todo el mundo debía tener una ocupación para que la sociedad se mantuviera. Tampoco supe porqué le afectó tanto, a él, apenas un niño que todavía iba a la escuela.
"Quizá yo no quiero que esta sociedad se mantenga, quizá no me quiero formar como periodista, ni como médico o maestro, para acabar viviendo una rutina de caras tristes y absorbidas por el deber. En esta sociedad faltarán trabajadores, pero aún hacen más falta los sueños y las sonrisas, que parecen ya olvidados. Quizá quien quiera de verdad mantener esta sociedad vea que es imprescindible proveer de esto a los trabajadores, formando gente que aunque no sepa repetir libros de memoria, sepa ser feliz"
Ante este tipo de discursos la madre reía y con lágrimas en los ojos suspiraba "¡Qué inocente...!". Y es que realmente resultaba cómico ver a alguien tan pequeño y con tan poca voz hablando tan seguro y con tanta propiedad. A él no le afectaban estas respuestas y continuaba sus declaraciones de principios con esa aguda e infantil voz que le caracterizaba.
"Sin embargo, si quieres que tenga una profesión, la tendré. Seré sonriente, le daré un motivo a la gente por el que seguir haciendo lo que hace, haré que todo el mundo disfrute con su trabajo, que canten y bailen como si nadie les estuviera viendo".
Nadie pensó nunca que estas afirmaciones infantiles pudieran tener algo de cierto. Su madre continuó pensando que se le pasaría con la edad. Puede que si le hubieran tomado algo más en serio se hubieran dado cuenta de la profundidad de sus palabras. De que en realidad, toda la corrupción, engaños y mentiras es producto de la infelicidad social...

Le volví a ver años más tarde, con la barba cana y arrugas en los ojos. Tenía en la mirada una fuerza de diez ciclones, decía que todas las ganas de vivir que había repartido le habían sido devueltas multiplicadas por veinticinco. Y yo me lo creía, sólo había que mirar esos ojos y una sonrisa afloraba en tu boca y sentías unas ganas increíbles de vivir.





viernes, 1 de julio de 2011

Él era especial

Y sufría por aquellos que no llegaban a descubrir el secreto de los Reyes Magos ya que cuando fueran mayores sus hijos no recibirían regalos en Navidad...


Él, que era capaz de traer el Sol con cada sonrisa.


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martes, 7 de junio de 2011

Hija de la noche

Un lobo la ha criado a la luz de la luna. Una sierpe la amamantó en sus primeras lágrimas. Víboras insaciables anidaron en su regazo y la volvieron agresiva y temerosa.
Sólo ella tiene el poder de la noche concentrado en su pupila. Sólo ella cambia el ritmo natural de la vida, floreciendo a su paso las aceras y marchitando, con medias sonrisas, los corazones. Tan sólo el brillo de sus ojos negros provoca oscuras lluvias y tormentas. Él lo sabe, y duerme con paraguas ya que volverá a soñar con ella.


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domingo, 22 de mayo de 2011

Pisando fuerte

Y anda por la calle tan segura de si misma, mirando su reflejo en los escaparates y sonriéndose, como queriendo demostrar su confianza y su amor propio, como queriendo hacerle ver que [por fin] se había encontrado a ella misma.

E ignora la belleza de su determinación
no dándose cuenta de las miradas de los dependientes a través de los cristales...



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lunes, 28 de febrero de 2011

Ingenuidad

(Él terminó de recitar algunos versos de amor. Ella callaba.)
- ..y bien? - se impacientó
· Hablas como si hubieras dado la vuelta al mundo y ya estuvieses de vuelta · replicó ella desdeñosa
- ¿Qué quieres decir con eso? - preguntó él, receloso.
· Hablas como si ya lo supieses todo, y no te das apenas cuenta de tu ignorancia. Hablas como si conocieras el profundo significado de cada palabra, cuando apenas si has sentido el amor. Hablas como si ya nada te pudiera sorprender, cuando todavía no has probado un beso de mi boca... Hablas como si conocieras el efecto de tus actos, como si supieses que con esos versos seré tuya... Te equivocas.

viernes, 28 de enero de 2011

Él.

- Es alto, guapo y fuerte
- Ya, pero cómo de fuerte?
- ... Ni los golpes de la vida son capaces de borrar su sonrisa
- Vaya... no me gustaría enfrentarme con él
- Te lo dije..
- ¿Y cómo le has conocido?
- No lo sé, quizá todo haya sido un golpe de suerte...