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lunes, 21 de mayo de 2012

Mataré los monstruos por ti

Te dejas comer. Te estás dejando comer. Lo puedo ver. Tú también lo sabes pero no entiendes el problema y me dices que ahí dentro se está caliente y huele bien. Y yo que tonta dándote mi mano y tirando fuerte para intentar sacarte de esa garganta tan dulce por la que resbalas. El problema no es ahora sino después, intento decirte, cuando quieras ser tú misma y ahí dentro no puedas moverte bien. Cuando descubras que sólo has sido un bocado más, que nunca te sentiste especial por ser la maravillosa persona que eres, sino simplemente por ser el centro de atención de esa atractiva garganta por la que te dejas caer. Y la atención, como otras cosas, se desvanece. Nadie mejor que tú sabe lo que duele depender tanto de ella.

Asientes, pero no me entiendes. Yo sigo estirando la mano, aunque no consigo nada, desgastarme, agujetas en el brazo y en el alma.

viernes, 4 de mayo de 2012

Lazos, nudos, enredos y desenredos

Hoy escribo a espuertas, hoy suelto mis tripas en el papel, mi hígado, mi bazo y, por supuesto, mi corazón. Sufro esa indescriptible dolencia de quien tiene mucho que contar y no sabe cómo. Del que sabe que sus palabras nunca llegarán a reflejar estos temblores que le recorren y que, probablemente, serán malentendidas. Con todo ello, me siento en el deber de intentarlo, pues parece ser que de lo que no se habla, no existe. Qué pensamiento tan absurdo, si lo piensas detenidamente, ya que el ser humano es puro revoltijo de sentimientos y éstos -para bien o para mal- no necesitan de palabras para crearse. Por otra parte, contenerlos es de las cosas más difíciles a las que nos tenemos que enfrentar -cuánto sufren los amantes no correspondidos, pero no, no vengo hoy a hablaros de eso-.
Se trata de algo más general. He visto que los lazos con los que unimos corazones son muy frágiles, que la vida no es más que una tormenta donde unos vienen y otros van, donde las distancias se acortan o se alargan con gran facilidad y, pese a todo, eso no es lo que nos separa. Sorprendentemente, siempre nos excusamos en el paso del tiempo o en los kilometros de distancia, pero a la vez tenemos personas a las que confiaríamos la vida en algún punto lejano de este u otro universo. Parece siempre mejor opción la de no pararse a pensar, vendarse los ojos para no vernos a nosostros mismos como los únicos responsables. Maldita cobardía.
Me dijeron de niña que sabría reconocer las relaciones sinceras por su transparencia, por la confianza incondicional y por la locura que supone dar sin esperar nada a cambio -incumpliendo, seguro, todas las leyes de la naturaleza-. Nunca he esperado mas que la misma transparencia con la que yo entrego mi amor. No pretendo que todo el mundo me quiera más que a nadie. Sólo quiero que me valoren lo suficiente como para tratarme con honradez. Y vuelvo a lo de antes, ¿de dónde sale ese miedo irracional a reconocerle a otra persona que, aunque le aprecias, no es "la primera" en tu círculo de relaciones? Eso podrá doler más o menos, pero no rompe lazos ni evita un vínculo fuerte y sincero. Por el contrario, si la cobardía puede con nosotros y no somos capaces de valorar a alguien tanto como para ser francos con él, rompemos -y de forma bastante dolorosa y violenta- los lazos que nos unían. La mentira y el ocultamiento sólo van seguidos de las palabras dolor y distanciamiento.

Podía vivir sin ser tu primera dama, ¿sabes? Pero no puedo vivir con tus mentiras y tus dobles caras.

No hablo yo, habla esa fuerza que me oprime el estómago y que, por no saber expresarla de una forma más correcta, sólo podía acabar en un estallido de rabia no demasiado justo. He decidido entonces dejarla corretear libre por el teclado. Hace menos daño. Y yo, que notaba algo roto por dentro, ya no siento nada.

 

sábado, 17 de diciembre de 2011

Cegados de necesidad

Ahora me doy cuenta de que nos encontramos por puro azar. Que no había nada más, que las ideas del destino y de Cupido las añadimos nosotros por cuenta propia. Que lo nuestro no fue más que una hueca casualidad. Y sólo ahora que hemos descubierto a golpes que el destino no existe (y que si existiera mejor sería no hacerle ningún caso) es cuando se derrumba nuestro castillo de naipes, cuando nos preguntamos qué vimos realmente el uno en el otro, si es que acaso vimos algo con tanta sonrisa tonta y tanta inmadurez. 

Nos creíamos cegados de amor
cuando tan sólo era necesidad
lo que nos nublaba el corazón.

"¿Y no es lo mismo?" dijiste tú,
pero tu mirada ya respondía
"No, por supuesto que no"...



domingo, 6 de noviembre de 2011

Le sobraba amor e ingenuidad a partes iguales

Después de beber un gran chocolate caliente a pequeños sorbos, se maquillaba y vestía de gala. Lo mismo todas las mañanas. Se sentaba en el sofá con las piernas cruzadas, juntaba las manos en el regazo y esperaba. Esperaba. Esperaba. Te esperaba.
Cuando daba medianoche el reloj de la cocina, siete perlas saladas rodaban por sus mejillas. Una por cada año que llevaba esperando[te]. Se cenaba sus propias lágrimas y se cobijaba debajo de una ducha de agua fría. Y así, con el rimel formando negros surcos en sus pómulos, se iba a la cama.
Y si alguien cree que por fin descansaba, se equivoca. En sueños es cuando con más fuerza te aguardaba y te imaginaba.


Ya de niña resultó siempre muy crédula
pero se equivocó desde el principio...
En vez de creer en si misma,
quiso creer en príncipes y cuentos de hadas.
Quiso creer en ti, que no existes.


.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Quizá debamos desistir

Se ha agotado el tiempo, y con él nuestro momento. Tuvimos un pasado eterno en el que creímos conocernos. Ahora apenas si luchamos por recuperar los sentimientos, por volver a las caricias y los besos.. qué ingenuos...
Han pasado varios años y tus palabras siguen sin recuperar su significado, ya ni expresan ideales ni sentimientos. Apenas cosas banales, que cómo está el tiempo o cómo van los exámenes y las clases. Y yo te miro y respondo, siempre lo mismo, porque... qué te voy a contar, si me miras sin mirarme y me escuchas sin entenderme? respondo desesperanza en una exhalación, que qué noche tan fría, que me he vuelto a olvidar el abrigo. Pero tú ya no te acercas como entonces, ni echas tu brazo sobre mis hombros. Tu aliento ya no calienta mi corazón, ni tus apremiantes susurros se deshacen en mis labios... Porque la impersonalidad de nuestras palabras agranda esta distancia con cada mirada y cada  [falsa] sonrisa...


Si, qué tal el trabajo... Parece que ha empezado a llover.

Alaan... la shai


jueves, 21 de abril de 2011

En tiempos antagónicos

Hace mucho que me dejaste de mirar y me empezaste a ver. Fue más o menos por el tiempo en el que cambiaste las sonrisas tímidas por silencios, en el que dejaste de releer mis mensajes una y otra vez (...)

Sí, fue hace tiempo, lo sé. Pero sólo ahora me he dado cuenta de este cambio. Sólo ahora me he dado cuenta de que a mí me ha sucedido justo al revés.




Tú, intencionadamente, tropezaste conmigo.
Ante mi desinterés seguiste tu camino sin mirar atrás,
ahora soy yo la que vuelvo la cabeza y veo cómo te alejas
y me arrepiento de no haberte retenido un poco más...

Dicen que hay momentos para todo,
la verdad es que si hubo alguno para nosotros
hace tiempo que quedó astillado en fracciones eternizadas,
quitándonos los últimos restos de esperanza y oportunidad
... 


lunes, 7 de marzo de 2011

#

Me he dado cuenta de que quizá ya no te quiera tanto, que soy una chica de contrastes, que el café ya no me parece tan amargo ni tú tan agradable.

lunes, 28 de febrero de 2011

Ingenuidad

(Él terminó de recitar algunos versos de amor. Ella callaba.)
- ..y bien? - se impacientó
· Hablas como si hubieras dado la vuelta al mundo y ya estuvieses de vuelta · replicó ella desdeñosa
- ¿Qué quieres decir con eso? - preguntó él, receloso.
· Hablas como si ya lo supieses todo, y no te das apenas cuenta de tu ignorancia. Hablas como si conocieras el profundo significado de cada palabra, cuando apenas si has sentido el amor. Hablas como si ya nada te pudiera sorprender, cuando todavía no has probado un beso de mi boca... Hablas como si conocieras el efecto de tus actos, como si supieses que con esos versos seré tuya... Te equivocas.

martes, 22 de febrero de 2011

#

Tú serás un lobo hambriento, pero yo no soy Caperucita


No lo olvides. No [me] confundas.
Que ni la realidad es un cuento de hadas
ni yo tuya, ni nada.

domingo, 30 de enero de 2011

Tictac

Tic Tac. Tic Tac. Tic Tac. Tic Tac. Tic Tac...

Se te acaba el tiempo... tu verás. Tendrás que decidir entre lanzarte a perseguir tus sueños YA o valorar si merece la pena esperar... aunque ciertamente eso signifique dejarlos marchar. ¿Ahora que los tienes a un paso los dejarás simplemente volar en libertad? ¿Sin luchar por ellos, ni intentarlos atrapar?

Nunca pensé que te abandonaría la impulsividad inocente que te hacía tan especial.


martes, 18 de enero de 2011

Tus prejuicios son tu peor vicio

¿Me tratas de ingenua porque crees que mi forma de vestir es infantil? Para mí lo que que es infantil es creer que la madurez reside en la forma de vestir...

Olvídame, quieres?

viernes, 5 de noviembre de 2010

...

Cuando las lágrimas ya no te dicen nada, deberías empezar a plantearte si se te han secado los ojos o se te ha secado el alma.



.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Te querré (sólo) en mi recuerdo

Ya no quiero hablarte. Te siento distante. Tú quisite alejar tu camino del nuestro, y ahora vuelves con sonrisas a acercarte. Pero aunque intente perdonarte no puedo evitar desconfiar en tu cercanía, hasta cuando durará tu cálidez? marcharás de nuevo para no volver? No quiero pensar en ti. Ni verte, ni sentirte. No quiero siquiera olvidarte. Tan solo dejarlo estar. Mantén el rumbo que elegiste, no pretendas en todos mantenerte, pues apenas conseguirás vislumbrar la enormidad de la verdadera felicidad. Pero no intentes disfrazar la realidad ni negar lo ocurrido. Ahora estoy bien sola, pero debiste haber permanecido a mi lado, debiste escuchar mis ruegos y ahogarlos en tus abrazos. Ya no suplicaré más, no por ti. No es venganza ni rencor, solo el dolor que siento ante la mutilación del corazón. Pero no te preocupes, que ya pronto sana. Y las cicatrices me recordarán tu antigua y sincera sonrisa en la mañana. Aquella tierna y dulce mirada. No la de ahora, envenenada.

domingo, 2 de mayo de 2010

Desasosiego

¿Y qué hiciste con mis ruegos? los enterraste bajo una capa de mentiras... ¿y qué hiciste con mis lágrimas? las perdiste, confundiéndolas con la lluvia que no deja de caer sobre el mar... Convertiste mi risa en un mero recuerdo, pesadilla de tu mente; mis abrazos echaron raíces en tus entrañas, cual enredaderas venenosas. Transformaste la alegría de mi mirada en la desoladora sombra gris que hoy cubre mi alma. Todo lo destruiste, te llevaste de mi vida la felicidad, palabra que ya no tiene para mí significado. ¿Quieres saber lo que haré con tus remordimientos? los alimentaré, regocijándome en ello. Buscaré la forma de que se mantengan, eternos. Encontraré la manera de ensombrecer tus días, haciéndote caer en la oscuridad, aún sabiendo que con ello no conseguiré aplacar mi ira y desasosiego..