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domingo, 26 de enero de 2014

Héroes de andar por casa

Esa chica que sale del metro con semblante distraído. Ese hombre mayor que se sienta a descansar en un banco del parque, disfrutando de unos segundos de calma poco habituales en su día a día. Esa madre con ojeras que va a recoger a su hijo a la salida del colegio. Tú, posiblemente. Gente con realidades diversas y problemas mundanos (ya no hay leche en la nevera, se acabó el papel higiénico), con días malos y dolor de cabeza. Con caras afables aunque cansadas. Que soportan en sus hombros el peso de otras vidas, porque Juan se volvió a quedar sin trabajo y han ingresado a María por una yonosé-osis en algún sitio por dentro de la barriga. Héroes con otras ocupaciones además de la de héroe. Que dan más sonrisas de las que reciben, por si acaso. Que no esperan recompensa alguna, pero que agradecen con sinceridad infinita todo el apoyo que puedas mostrarles. 
Héroes que todos conocen pero (casi) nadie reconoce. Héroes como tú, posiblemente.

lunes, 14 de octubre de 2013

Siempre preguntándonos qué nos trajo aquí o qué nos dejó de traer, si lo importante son las palabras que escribes o las que callas, si habrá más oportunidades, si acaso existen las oportunidades o simplemente a veces los trenes ni siquiera pasan. 
No sé si alguna vez llegaremos a comprender que no hay musa, ni inspiración, sólo hay cosas que no se viven, cosas que no se dicen y tampoco se callan, que se enquistan ahí en el cuerpo y no hay forma de expresarlas. No sé si en algún momento dejaremos de pensar, o de sentir, o de creer que las hipótesis nos salvarán la vida. ¿Y si hubieras necesitado la poesía tanto como yo? ¿Y si esas cuatro notas del piano se hubieran roto en tu pecho?
Siempre con esas ganas de acabar lo que no ha empezado, de empezar lo que no conocemos, de vivir arriesgando, con la seguridad de que no caeremos al vacío si nuestros cuerpos son el precipicio...

jueves, 6 de junio de 2013

Las cosas que odias y a la vez proteges

Sé que odias mi impulsividad y falta de organización, que me hace comprometerme a todo y correr en el último momento pidiendo ayuda a todo el mundo. Sé que no te gusta que, aún con todo, me salgan bien las cosas, porque con ello se derrumban un poco tus esquemas. Sé que te irrita mi forma de reflexionar sobre cada cosa, de ser incapaz de reírme con tus chistes por ser demasiado machistas. Sé que no puedes soportar que a mi móvil, si lo llevo, siempre le falte saldo o batería, y que en los momentos más importantes sea imposible localizarme.
Sí, sé que hay muchas cosas que te irritan. Pero acéptalo, no puedes seleccionar de mí sólo las partes que más te gustan. No puedes quitarle al mar la espuma porque te parezca un contraste demasiado blanco, demasiado delicado, demasiado poco (siempre encuentras algún "demasiado" con el que romper la asimetría de las cosas). No puedes quitarle al arcoiris el color azul, ni el verde, ni ninguno. No puedes borrar los días de lluvia del otoño, ni el barro en los zapatos. No puedes quitar el número 14 y pasar directamente del 13 al 15. No puedes, no puedes...
Es un puzzle que sin piezas se queda vacío, deshecho, sin sentido. Y en el fondo no quieres que aprenda a organizarme porque entonces abandonaría muchos proyectos por verlos imposibles. Pensándolo, no quieres que dependa del móvil, ni que me ría con clichés que me perjudican como mujer. No, nada tendría sentido, el otoño sin lluvia ni hojas ni barro bien podría ser un verano algo frío, el mar sin olas daría miedo por su quietud... Si lo piensas, no hay nada que quieras quitar. Está bien así como está.

lunes, 28 de enero de 2013

Encontré la poesía en ti. En tus ojos.

A veces lo único que nos queda es lo que hemos perdido, o lo que nunca tendremos... al fin y al cabo, es lo único que nos impulsa a vivir, o seguir viviendo.

Y aún recuerdo cuando me preguntabas inocentemente "¿Por qué estás tan segura? ¿Cómo lo sabes?". Nunca entendiste que yo no sabía ni sé más que nadie, ni siquiera entiendo las enormes distancias del universo (¿acaso alguien lo hace?), podría ser que la humanidad entera viviera en una mota de polvo. 
No sé si existen más duendes que tú, no sé si de verdad hay algo inexplicable y mágico en la música que hace que nunca nunca te sientas solo. No lo sé, pero es lo que he decidido creer.
(No es lo mismo, es verdad. Es mucho más importante.)


Soñar puede ser doloroso pero es algo que nos humaniza a todos un poco, y eso, en el fondo, es lo más valioso, no crees?



lunes, 14 de enero de 2013

La cotidianidad también es singular

Hoy por fin abro los ojos y veo la puesta de sol como si nunca antes hubiera visto una puesta de sol. Así, el atardecer en sí mismo, sin proyectar esa imagen de atardecer de mi mente. Sin esperar nada, sin entender que el sol es una estrella o que las nubes son vapor de agua. Sólo luz, y una mezcla extraña entre felicidad y melancolía que me revuelve las entrañas.

Abrir los ojos y ver la vida como quien acaba de nacer, sorprendiéndose a cada instante con los hechos más cotidianos. Visitar tu ciudad como lo haría un extranjero, dedicando tiempo tan sólo a mirar y pasear, conocer la historia de cada piedra y cada lugar. Mirar alrededor sin pensar, sin intelectualizar, sin proyectar imágenes preconcebidas, sin juzgar. No dejar que las experiencias pasadas nos nublen la mirada. Volver a sentir la vida como niños, con cierta inocencia y una sorpresa constante. 

Recordar el significado de la palabra ilusión, que más parece un animal en peligro de extinción. Ilusión  por hacer las cosas que nos gustan, por cumplir nuestros sueños, por enamorarnos, por vivir una y mil veces las cosas que siempre vivimos... y por que todas ellas sigan siendo igual de especiales y no pierdan su brillo. Emocionarnos, y volver a sentir el aleteo de ese pájaro interno que aprisiona el corazón y al mismo tiempo le da calor.



jueves, 27 de diciembre de 2012

Quiero pensar en la vida y verla llena como la luna

Hoy es "algún día", hoy es "pronto" y "más tarde", hoy los futuros imperfectos van a ser presente, y pasado.

Es hora de parar, de quitarse esa manía de dejar la vida para más tarde. De verla pasar y sentir miedo, miedo por hacerle frente, por ser responsables, por ser grandes... Hoy nos desvestimos con la certeza de que estamos vivos. Ya no existen los "no debería" ni los "no sé", los juicios negativos hacia nuestros  propios sentimientos. Hoy sólo existen los "quiero", los "ahora", los viajes inesperados y la vida.

Hoy borro las indecisiones del diccionario, los insultos, los arrepentimientos, el futuro y el condicional. Hoy sólo puedes hablar en presente. Pensar en presente. Vivir en presente. Vivir.



"Life is what happens while you are busy making other plans" (John Lennon)


sábado, 6 de octubre de 2012

Estoy esperando la casualidad de mi vida, la más grande

¿Sabes que si estuviera miles de millones de años (quizá más) chocando contra ti acabaría atravesándote? Las posibilidades son pocas, es cierto, demasiados átomos como para coordinarse de una forma tan bella, tan exacta. Demasiada realidad. Una inútil lucha por esa magia en la que queremos creer, esa que unos llaman ciencia y otros fe, y que en realidad viene a ser todo lo mismo: algo en lo que creer.
Choquemos, como dos nubes un día de tormenta, como dos peces ciegos, o dos manos celebrando una victoria. Intentémoslo, una y otra vez, choquemos. Perspectiva que muchos verán como pasional irracionalidad pero que yo quiero creer simple curiosidad científica, o una escusa para pasar juntos todos los inviernos, veranos y primaveras. Porque en el otoño será diferente, siempre es diferente en otoño...
Nadie lo entenderá, quizá ni nosotros mismos. Al fin y al cabo, ¿por qué íbamos a necesitar ninguna escusa?



Voy a quedarme aquí todo el tiempo que haga falta... estoy esperando la casualidad de mi vida, la más grande. Y eso que las he tenido de muchas clases. Sí, podría contar mi vida uniendo casualidades. (Ana - Los amantes del Círculo Polar)


miércoles, 22 de agosto de 2012

Nadie vio más allá de su cuerpo

Tenía algo que decir, siempre lo supe. Tenía algo que decir y nunca lo dijo. Yo sentía cómo luchaba ese pájaro nervioso en su pecho, sin llegar a pasar de su garganta a su boca ni sus labios. Esos labios rojos que temblaban siempre nerviosos, tratando de encerrar mayor verdad de la que nunca dejaron escapar. Esos ojos dulces, tan profundos e impenetrables, que miraban angustiados como pidiendo el tiempo y el silencio necesario para revelar el secreto que guardaban. Nunca nadie se lo concedió. Ella, que sufrió y escuchó pacientemente todas las desgracias ajenas, nunca pudo decir aquello que retenía con tanta fuerza bajo sus párpados.

Ella tenía algo que decir. Tenía algo que decir y nunca lo dijo... Al fin y al cabo, ¿quién dedicaría ni un minuto de su tiempo a escuchar a una simple puta de ciudad?

domingo, 27 de mayo de 2012

Seremos intrépicos, que no existe, pero está bien

Podríamos reescribir la vida, con nuestras propias palabras, por qué no. Podríamos, por ejemplo, llamarla bida y no vida. Llamarla en otro lenguaje, en el de las letras y la tinta, en el de las incorrecciones gramaticales y las faltas de ortografía. Podríamos, por ejemplo, inventar alguna palabra y olvidar muchas otras. Ordenar todo en un perfecto caos que nadie entenderá, porque no habrá nada que entender. Sólo instinto, el que nos hace luchar por cada sueño, besar algo más y pensar algo menos.

Nuestros cuerpos no se tocaban. Nuestras sombras se daban la mano.

domingo, 20 de mayo de 2012

Paradoja

Hay muchas cosas en la vida que no podemos controlar. Muchas, como la risa o el rojo de los semáforos, como la lluvia, el granizo o la arena de una playa. Como las estrellas, el vaho del aliento o las migraciones del mundo animal. Como los sueños o las olas del mar. 
Quizá fuera más fácil hablar de lo que sí que podemos controlar... Y es que realmente el hombre, en lo que cree la cumbre del poder de este mundo salvaje, ni siquiera puede controlarse a sí mismo.

Y, sin embargo, se cree con derecho a decidir sobre los demás


sábado, 14 de abril de 2012

Manzanas y reflexiones

Tengo un corazón de manzana secándose en mi mesa desde hace varios días. Antes jugoso, grande, tierno. Ahora arrugado, encogido, oxidado. Una semana, quizá menos. Sólo ha sido un descuido. Me olvidé de tirarlo, tenía otras cosas en mente. Y es cierto que en ocasiones pensé en levantarme y recoger la mesa pero se quedó siempre pospuesto a un futuro indefinido.
Puede que sea ingenuo, pero creo que a todos los corazones les pasa lo mismo. Se quedan descuidados, se marchitan, se afean y resulta difícil quitar esa capa de óxido. El de una manzana tarda una semana en secarse por completo, el de una alcachofa es algo más resistente, o eso me han dicho.
No sé, el caso es que ahora no soy capaz de tirar un corazón que se parece tanto al mio. Creo que lo plantaré en tierra, quizá todavía pueda germinar. Quizá crezcan manzanas de corazones resistentes. Quizá me haga yo más fuerte.

sábado, 24 de marzo de 2012

Dilatar un tiempo vacío

Él tenía el poder de parar el tiempo. Lo detenía cuando le venía en gana y lo ponía en marcha cuando se cansaba de la quietud y la soledad. De joven ésto le había proporcionado la consideración de genio superdotado por sus inmejorables resultados académicos (podía parar el tiempo en un examen, sacar los apuntes, mirar al de al lado, tomarse un tiempo para pensar...). Le consideraban también impredecible por su forma de aparecer o desaparecer repentinamente e incluso le creían fantasioso y lleno de imaginación, ya que alguna vez intentó explicar su extraño poder y nadie le tomó en serio.

Él, de joven, era capaz de casi todo. Pero de mayor se dio cuenta de que, al contrario de lo que mucha gente (incluso él mismo) pudiera pensar, esta peculiaridad suya en vez de prolongarle la vida se la había quitado. Había acabado ahogado por unas características que otros le habían atribuído y no sentía suyas. Él, a sus años, no había podido descubrir cuál era su verdadera forma de ser y actuar, no había vivido de acuerdo consigo mismo. Pero lo peor de todo, lo que verdaderamente le hacía sufrir, era no haber sido amado, ni haber podido amar. Había tenido en sus brazos todos los cuerpos firmes de jóvenes mujeres, pero nunca había conocido el peso ni el color de sus corazones. Su poder de parar el tiempo le había convertido en un mero cuerpo errante, vacío de cualquier sentimiento excepto el miedo.



Anoche, nostálgico en su cama solitaria, decidió empezar a vivir por primera vez, decidió no volver a usar su extraño poder. ¿Qué gracia tiene acaso vivir en un mundo estático, sin nadie que viva contigo, sin sonrisas ni besos ni amigos?




sábado, 17 de marzo de 2012

4 letras son todo

- Si pudieras pedir ahora mismo cualquier cosa, ¿qué pedirías?
- ¿Cualquier cosa?
- Sí, lo que tú quieras
- Ser feliz
- ... ¿Sólo?
- ... ¿Te parece poco? Te he pedido el universo entero y tú te has quedado con las 8 letras en vez de con el significado.


lunes, 12 de marzo de 2012

Lenguaje

Ella no sabía hablar ningún idioma. No tenía tampoco lengua materna ni paterna. Ella no había ido nunca a la escuela. Muchos la miraban por encima del hombro llamándole analfabeta y otros cultísimos sinónimos. Pese a todo, ella resultaba ser la pesona con la que era más fácil comunicarse, con la que nunca había malentendidos. Porque su sonrisa era universal. Porque ella hablaba en el lenguaje del corazón.

Si nos mueven los sentimientos y las palabras no son capaces de expresarlos -adecuadamente-, ¿para qué entonces seguimos estudiando tantas lenguas sin aprender antes a amar?


martes, 6 de marzo de 2012

Baladí

- Érase una vez un hombro muy grande sobre el que llorar, sin nadie detrás. Sin problemas ni miedos propios. Capaz de sostener el mundo entero sin dejar escapar ni una queja, ni una lágrima.
- Deja ya de fantasear, esas cosas no existen
- ¿No, verdad? Entonces ¿por qué me sigues tratando igual?


Mr. Cellophane (canción)

sábado, 25 de febrero de 2012

Prosopopeya o realidad

- Pues no, no me parecen loables las gallinas de corral
- ¿Ni siquiera ésta, que murió de amor?