jueves, 19 de mayo de 2011

A.

De ojos vivaces y alma inquieta. A veces alocada y extravagante, ella siempre camina dando saltos y desperdigando sonrisas. Nunca deja pasar la oportunidad de hacer algo distinto, de redescubrir el mundo cada día, disfrutando por momentos de un suspiro, de una caricia... o de una gota de lluvia. Ella es especial, desaparece cuando quiere y vuelve inesperadamente con más besos y sonrisas, consiguiendo tu perdón sin apenas darte cuenta.
Despreocupada soñadora de grandes ojos y mirada curiosa, gesticula y abre mucho los brazos cuando habla, atrapando los sueños que pasan a su lado e intentando expandir su alma a través de sus manos.

Y la tristeza se transforma en alegría en sus labios,
Y su risa le quita el sentido al dolor, alejándolo...


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martes, 17 de mayo de 2011

13

Porque, al fin y al cabo, la única forma de vencer al miedo es vivir peligrosamente...


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domingo, 15 de mayo de 2011

Diálogos (III)

- ... ¿Qué crees que debería estudiar?
- Algo que te guste y te haga feliz
- Eso ya sabes que no es posible...
- ¿Por qué?
- Porque para ello debería estudiarte a ti, y no me dejas...

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miércoles, 11 de mayo de 2011

J.

Porque la frontera entre el amor y el odio apenas si es una línea... y tú parece que estuvieras jugando constantemente al mar-tierra-aire con ella...


Y a todo esto ni siquiera te das cuenta...
No percibes las manos que te intentan retener,
ni las sonrisas ni los besos...
Quizá sea esa alma tuya tan inquieta,
o ese afán por mezclarlo todo,
ya sean sabores o sentimientos...
No sé, quizá lo mejor sería unirnos a tus viajes
exentos de pasaportes y de motivos,
apenas un revoltijo de hormonas y pensamientos,
completamente dominados por el instinto...
Sí, quizá fuera lo mejor,
quizá fuera lo más correcto.


domingo, 1 de mayo de 2011

Aquí vuelve la apatía.

Ya no le guardo ese rencor profundo de entonces, ya no tengo [tanto] miedo a la soledad, ni tampoco a mis lágrimas... Simplemente dejo que vuelva, con ese olor tan característico suyo, de sal y tierra mojada. Simplemente, con esa extraña mezcla de sentimientos entre añoranza y melancolía, como quien aguarda a un viejo conocido, como quien espera las caricias que debió de recibir de niño.

Y aquí vuelven las horas vacías. Y las nubes y la lluvia. Vuelve el escozor en el pecho y el lamento de perros aún más solitarios que gimotean arañando puertas. Quizá yo también debiera aullar para llamar tu atención, pero en lugar de eso devoro chocolate y suspiros para hacer olvidar a mi cuerpo esos mordiscos que no te termino de dar... esa distancia que separa nuestros ombligos y no consigo estrechar... y pensativa me vuelvo a humedecer los labios buscando sabores que solo tú me puedes regalar.

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