jueves, 12 de abril de 2012

Universos

Una estrella fugaz, pide un deseo. Le mira, pero él contempla el cielo. ¿No pensará él en la inmensidad del universo, en el misterio de los agujeros negros, en lo efímero de la vida y lo eterno de los besos? Sigue mirando el firmamento. Él la mira, pero ella, ausente, absorbe estrellas. ¿No pensará ella en supernovas, en la muerte prematura de estrellas rojas y en cantarles muy bajito ahora que su luz todavía brilla cual espectro?
No hay amor ni palabras, sólo inmensidad bajo una luna demasiado blanca para ser verdadera.
Sólo una historia demasiado complicada para ser contada.



 
Lisa Hannigan & Damien Rice - Then go

domingo, 8 de abril de 2012

Espontaneidad sobre el asfalto

El motor del coche ronronea sobre la carretera. Tus manos en el volante y la mirada fija en la distancia. Yo aprovecho para curiosear la música de tu mp3. No puedo evitar dejar escapar una sonrisa, todas tus canciones hace algún tiempo me habrían parecido una basura, ahora me encantan. Tú lo sabes y sonríes también. Escojo una carpeta al azar y subo el volumen. Estamos en una carretera vacía pero tocas el claxon. Sí, yo también siento que mis pies se mueven dentro de las zapatillas. Cierro los ojos y me palmeo la rodilla al ritmo de la música, tú me imitas y golpeas el volante... espero que no hayas cerrado también los ojos... aunque no importa, no hay ningún otro coche, la carretera es tan nuestra como este momento. La música cambia bruscamente. Abro los ojos mientras tu disimulas mirando por la ventana. Siempre pasas las canciones antes de que acaben para hacerme de rabiar. Intento gruñirte pero me quedo en un patético grito entre risa y enfado. Te ríes. Me río.


Dedicada a Noor, e inspirada en ella

Locura o constancia

No entiendo esa insistencia tuya en quererme, aun cuando te maltrato tanto, aun cuando te odio con la misma fuerza con la que tú me quieres. No entiendo por qué nunca has desistido, por qué pareces tan dispuesto a hacerme cambiar de parecer, o a destruirte en el intento. No lo entiendo, pero he empezado a admirarte por ese tesón tuyo tan autodestructivo... ¿será que, al fin y al cabo, lo estás consiguiendo?


¿Acaso alguien sabe cuál es la diferencia entre la admiración y el amor -en cualquiera de sus formas-?



sábado, 24 de marzo de 2012

Dilatar un tiempo vacío

Él tenía el poder de parar el tiempo. Lo detenía cuando le venía en gana y lo ponía en marcha cuando se cansaba de la quietud y la soledad. De joven ésto le había proporcionado la consideración de genio superdotado por sus inmejorables resultados académicos (podía parar el tiempo en un examen, sacar los apuntes, mirar al de al lado, tomarse un tiempo para pensar...). Le consideraban también impredecible por su forma de aparecer o desaparecer repentinamente e incluso le creían fantasioso y lleno de imaginación, ya que alguna vez intentó explicar su extraño poder y nadie le tomó en serio.

Él, de joven, era capaz de casi todo. Pero de mayor se dio cuenta de que, al contrario de lo que mucha gente (incluso él mismo) pudiera pensar, esta peculiaridad suya en vez de prolongarle la vida se la había quitado. Había acabado ahogado por unas características que otros le habían atribuído y no sentía suyas. Él, a sus años, no había podido descubrir cuál era su verdadera forma de ser y actuar, no había vivido de acuerdo consigo mismo. Pero lo peor de todo, lo que verdaderamente le hacía sufrir, era no haber sido amado, ni haber podido amar. Había tenido en sus brazos todos los cuerpos firmes de jóvenes mujeres, pero nunca había conocido el peso ni el color de sus corazones. Su poder de parar el tiempo le había convertido en un mero cuerpo errante, vacío de cualquier sentimiento excepto el miedo.



Anoche, nostálgico en su cama solitaria, decidió empezar a vivir por primera vez, decidió no volver a usar su extraño poder. ¿Qué gracia tiene acaso vivir en un mundo estático, sin nadie que viva contigo, sin sonrisas ni besos ni amigos?




miércoles, 21 de marzo de 2012

Desorientada

Se despertó pensando que era verano y hacía sol. Animada, comenzó a hacer planes mentalmente, sonriendo a ratos cuando le asaltaba la idea de estar de vacaciones y disponer del tiempo que quisiera. Se levantó de un salto y abrió la ventana, hinchando los pulmones con lo que suponía que sería una fresca brisa estival. No fue así. El frío le heló las orejas y la nariz, obligándole a cerrar rápidamente la ventana. La ciudad se encontraba todavía oscura, únicamente iluminada por la fina capa de nieve que recubría coches y aceras. El cielo nunca fue tan gris, tan opaco y tan gris, como el grafito de un lapiz... No, definitivamente no era ni verano ni hacía sol. 
Contempló entonces la mesa de su habitación, completamente desbordada de libros y apuntes. No, tampoco estaba de vacaciones.