jueves, 27 de diciembre de 2012

Quiero pensar en la vida y verla llena como la luna

Hoy es "algún día", hoy es "pronto" y "más tarde", hoy los futuros imperfectos van a ser presente, y pasado.

Es hora de parar, de quitarse esa manía de dejar la vida para más tarde. De verla pasar y sentir miedo, miedo por hacerle frente, por ser responsables, por ser grandes... Hoy nos desvestimos con la certeza de que estamos vivos. Ya no existen los "no debería" ni los "no sé", los juicios negativos hacia nuestros  propios sentimientos. Hoy sólo existen los "quiero", los "ahora", los viajes inesperados y la vida.

Hoy borro las indecisiones del diccionario, los insultos, los arrepentimientos, el futuro y el condicional. Hoy sólo puedes hablar en presente. Pensar en presente. Vivir en presente. Vivir.



"Life is what happens while you are busy making other plans" (John Lennon)


miércoles, 28 de noviembre de 2012

Es esa sensación, ese todo

A veces es ése último trago de la taza de té, ése que te deja un dulzor que no tenía antes, cuando todavía quedaba un futuro. A veces es la chica que se maquilla en el asiento treinta y seis, a veces no, a veces se sienta en el cincuenta y dos y abre un libro, intentando leer y viendo sólo letras, abstraída y confusa. A veces es el punto de inflexión, a veces es la diferencia entre lo bueno y lo mejor.

No se puede definir de otra forma, no se puede atrapar con palabras algo que sólo percibe el estómago, que, rebelde, se revuelve a instantes cuando ella se acerca. Es esa sensación, ese todo. Ese último trozo de pastel que todos desean y todos dejan, o la sensación que te persigue cuando algo se te olvida, ese zumbido persistente en las pestañas...

A veces es, simplemente, un molesto "tí" con tilde que no te deja paz en el alma.


jueves, 11 de octubre de 2012

Bohemia

Tú y yo sentados frente al mar con los pies cubiertos de arena, libros y hojas sueltas. Coges una obra de Miguel Hernández, la abres por una página cualquiera y me miras fijamente. No sé cómo lo haces pero siempre consigues ponerme la piel de gallina con cada cosa que me lees así, en voz alta, destapando cada verso con cuidado, como para no romperlo.

           ...No sé por qué, no sé por qué ni cómo
           me perdono la vida cada día.


Quiero tu poesía, tus flores secas entre las hojas de los libros, las esquinas amarillentas dobladas una y otra vez, la arena de esta playa que humedece las cubiertas. Quiero encontrarte detrás de cada pausa, que la melodía de las letras llene nuestras venas y nuestra vida. Quiero llenar el mar de poesía, quiero, contigo. 


sábado, 6 de octubre de 2012

Estoy esperando la casualidad de mi vida, la más grande

¿Sabes que si estuviera miles de millones de años (quizá más) chocando contra ti acabaría atravesándote? Las posibilidades son pocas, es cierto, demasiados átomos como para coordinarse de una forma tan bella, tan exacta. Demasiada realidad. Una inútil lucha por esa magia en la que queremos creer, esa que unos llaman ciencia y otros fe, y que en realidad viene a ser todo lo mismo: algo en lo que creer.
Choquemos, como dos nubes un día de tormenta, como dos peces ciegos, o dos manos celebrando una victoria. Intentémoslo, una y otra vez, choquemos. Perspectiva que muchos verán como pasional irracionalidad pero que yo quiero creer simple curiosidad científica, o una escusa para pasar juntos todos los inviernos, veranos y primaveras. Porque en el otoño será diferente, siempre es diferente en otoño...
Nadie lo entenderá, quizá ni nosotros mismos. Al fin y al cabo, ¿por qué íbamos a necesitar ninguna escusa?



Voy a quedarme aquí todo el tiempo que haga falta... estoy esperando la casualidad de mi vida, la más grande. Y eso que las he tenido de muchas clases. Sí, podría contar mi vida uniendo casualidades. (Ana - Los amantes del Círculo Polar)


martes, 18 de septiembre de 2012

Pensaba que según pasara el tiempo me dejaría de doler tanto esta distancia que ya no se cuenta en horas sino en relojes rotos. Pero he descubierto ahora que nada de eso me dolía por reciente, sino por su aparente incoherencia. ¿Qué pasó? o lo que es más importante, ¿por qué pasó? Acaso fue la forma en que esta primavera dio paso al verano, sin tregua, sin aviso. Sol a plomo sobre unas flores demasiado jóvenes, delicadas, que no tardaron en marchitarse... 
Háblame de nuevo, aunque sea sólo un momento, el tiempo suficiente para despedirme. Por favor, quiero entender tu marcha, el porqué de las mentiras. Quiero decirte que te voy a echar de menos, aunque ya no te importe. 

Me duele esta frialdad, y es que esa vana esperanza de que todo vuelva a ser como antes, ese animal herido alimentado únicamente por los recuerdos, se niega a acostumbrarse a que desvíes la mirada y termines rápidamente la conversación con alguna escusa. Y es que ahora las cosas que no sabes o de las que no quieres hablar son un océano inmenso que parece habernos borrado para siempre. Ahora me sobra un poco de todo lo que era tuyo y a la vez me falta todo eso que eras tú.