A veces parece que se me escapa el tiempo entre las manos. Que cada vez son más las arrugas del reloj, cada vez son más los besos dados y los días vividos. Miro cosas que creía cercanas y me doy cuenta, por la claridad con la que las veo ahora, de todo el viento que ha soplado desde entonces. De todas las hojas que han caído, de todo lo que yo misma he cambiado. Y no puedo evitar preguntarme cuál será nuestra velocidad de cambio, cuánto tardan las células en morir y ser sustituidas, cuánto tardan mis pensamientos en cambiar de dirección, mis metas en transformarse. Pasa el tiempo y seguimos corriendo por un camino que varía a cada paso que damos... ¿o acaso somos nosotros los que cambiamos a cada paso?
viernes, 26 de abril de 2013
lunes, 18 de marzo de 2013
Tiembla la habitación con música demasiado familiar para ser percibida. No sé cómo lo haces pero siempre consigues ponerme la piel de gallina con cada cosa que cuentas. No, da igual, aunque no contaras nada también temblaría la habitación, también temblaría yo. No sé para qué tantas palabras. Poesía, sal, todo, tus ojos. Estoy dispuesta a averiguar su color, el de tu despertador. Ir a tu cama a deshacerla y leer poesía. Siempre, poesía. Y apartar con caricias las flores secas que escondes entre las hojas de todos tus libros. Poesía, con esa inconsciencia con la que actúo cuando estás conmigo. Porque a veces se rompe el tiempo y todo cobra sentido. El viernes, sábado, la siesta, los puentes, todo deja de tener importancia. Se despiertan las letras, los sueños, la tinta, tú, yo, el papel en blanco y la incoherencia de las palabras con las que lo lleno. Tú, yo, sin tiempo. Tú, yo, sin escuchar nada que no sea el pasar de las hojas. Yo. Y la poesía, contigo.
jueves, 7 de febrero de 2013
Punto de inflexión
¿Qué me impulsó a llegar hasta aquí y por qué no lo recuerdo? He perdido el rumbo, he seguido ciegamente un destino prefijado (por la sociedad, mi ambiente, mis experiencias, qué más da) y ahora me ha soltado de golpe, sin enseñarme antes a vivir, a ser libre, a tomar decisiones, a luchar.
La realidad me ha cogido por sorpresa, como una visita que te pilla con la casa desordenada y la basura sin bajar. Y es que veces llega el momento de mirarse de frente, sentir cómo cada uno de los pasos que has dado en tu vida te ha llevado justo a este instante. Todos los fallos, las equivocaciones, los autobuses perdidos, las renuncias, la gente que no conociste y la que sí, los pasos temblorosos y los firmes, levantarse o no hacerlo, decidirse o rendirse a la inseguridad, seguir un consejo o tu instinto. Todo, todo te ha llevado hasta aquí, en este preciso instante, a leer esto, a escribirlo, a preguntarse, a definirse, a ser. Y ahora, ahora más que nunca, debemos dejar de miramos en el espejo del pasado mientras corremos de puntillas por el presente.
¿Hacia dónde quiero dirigir mis pasos? Es el momento de tomar una decisión, de mirar hacia delante y no volver la cabeza, porque aunque el pasado pueda decirte hasta dónde has llegado, es ciego y mudo frente hasta dónde puedes llegar. Y vamos a llegar lejos, lo sé.
lunes, 28 de enero de 2013
Encontré la poesía en ti. En tus ojos.
A veces lo único que nos queda es lo que hemos perdido, o lo
que nunca tendremos... al fin y al cabo, es lo único que nos impulsa a vivir, o
seguir viviendo.
Y aún recuerdo cuando me preguntabas inocentemente "¿Por qué estás tan segura? ¿Cómo lo sabes?". Nunca entendiste que yo no sabía ni sé más que nadie, ni siquiera entiendo las enormes distancias del universo (¿acaso alguien lo hace?), podría ser que la humanidad entera viviera en una mota de polvo.
No sé si existen más duendes que tú, no sé si de verdad hay algo inexplicable y mágico en la música que hace que nunca nunca te sientas solo. No lo sé, pero es lo que he decidido creer.
(No es lo mismo, es verdad. Es mucho más importante.)
(No es lo mismo, es verdad. Es mucho más importante.)
Soñar puede ser doloroso pero es algo que nos humaniza a todos un poco, y eso, en el fondo, es lo más valioso, no crees?
lunes, 14 de enero de 2013
La cotidianidad también es singular
Hoy por fin abro los ojos y veo la puesta de sol como si nunca antes hubiera visto una puesta de sol. Así, el atardecer en sí mismo, sin proyectar esa imagen de atardecer de mi mente. Sin esperar nada, sin entender que el sol es una estrella o que las nubes son vapor de agua. Sólo luz, y una mezcla extraña entre felicidad y melancolía que me revuelve las entrañas.
Abrir los ojos y ver la vida como quien acaba de nacer, sorprendiéndose a cada instante con los hechos más cotidianos. Visitar tu ciudad como lo haría un extranjero, dedicando tiempo tan sólo a mirar y pasear, conocer la historia de cada piedra y cada lugar. Mirar alrededor sin pensar, sin intelectualizar, sin proyectar imágenes preconcebidas, sin juzgar. No dejar que las experiencias pasadas nos nublen la mirada. Volver a sentir la vida como niños, con cierta inocencia y una sorpresa constante.
Abrir los ojos y ver la vida como quien acaba de nacer, sorprendiéndose a cada instante con los hechos más cotidianos. Visitar tu ciudad como lo haría un extranjero, dedicando tiempo tan sólo a mirar y pasear, conocer la historia de cada piedra y cada lugar. Mirar alrededor sin pensar, sin intelectualizar, sin proyectar imágenes preconcebidas, sin juzgar. No dejar que las experiencias pasadas nos nublen la mirada. Volver a sentir la vida como niños, con cierta inocencia y una sorpresa constante.
Recordar el significado de la palabra ilusión, que más parece un animal en peligro de extinción. Ilusión por hacer las cosas que nos gustan, por cumplir nuestros sueños, por enamorarnos, por vivir una y mil veces las cosas que siempre vivimos... y por que todas ellas sigan siendo igual de especiales y no pierdan su brillo. Emocionarnos, y volver a sentir el aleteo de ese pájaro interno que aprisiona el corazón y al mismo tiempo le da calor.
Quédate conmigo
aquí